Wednesday, June 15, 2005

Circulos Concéntricos


Eyacule sobre su vientre y ambos reímos, sorprendidos.... era demasiado el semen, muy espeso y muy caliente, inmediatamente sentí un alivio sobre mis testículos... fui corriendo a traer una toalla y ella se negó, dijo querer sentirlo encima de ella, disfrutar esa calidez sobre ella, dibujo círculos concéntricos de mi semen alrededor de su ombligo, mientras una vez mas, sediento, me baje a comerme todo su sexo..... esta vez lo hice con tranquilidad, despacio y ejerciendo presión no en el clit, sino en las paredes que lo resguardan

el semen perdió su calidez y se enfrió....

mi lengua ahora pasaba desde las paredes circundantes hasta la punta del clit... arrancando respingos de su cuerpo, de sus piernas, arrancando jadeos, ganandome caricias de sus dedos sobre mi cabeza, haciendo "churros" en mi cabello

el semen no solo se enfrió sino que endureció sobre su vientre...

Mi lengua logro su propósito, su cuerpo se contorsiono, sus piernas se doblaron y presionaron sobre mis orejas.... "Ven acá" -dijo, al mismo tiempo que me jalaba hacia ella

"Que rico" -dijo...
Si?
Mucho - suspiró...

Nos cubrimos bajo las sabanas estábamos exhaustos, habíamos tenido una tarde un tanto larga. Me conforto ver su sonrisa a través de la luz que entraba por la ventana. Fue riquísimo ver eso justo antes de cerrar los ojos y echar a dormir.

Riquísimo indeed.

-Z.
www.sin-calzones.com

Thursday, May 19, 2005

En cono o en vaso?

Aun recuerdo esa ocasión como si hubiera sido ayer. Ella me había invitado a ver películas a su casa, aunque ya sospechaba que la acción no iba a ser solo en la tele.

Para la ocasión lleve unas bebidas, un litro de nieve sabor napolitano y unas palomitas para horno de micro ondas, ya saben, lo usual en estos casos. Abrió la puerta y nos saludamos como si nada, su cuerpo firme de gimnasio lucia una falda volada y una blusita escotada de tirantes.

La película empezó y con ella empezamos a tomarnos las bebidas, hacia calor y era necesario refrescarse. Desafortunadamente (o tal vez deba decir afortunadamente) la bebida no fue suficiente y traje de la cocina el bote de nieve, un par de tazas y cucharas.

Al llegar de nuevo al sillón empezamos a comer la nieve. Su hombro desnudo llamó mi atención, deposite un poco de nieve sobre él y comencé a besarlo.
Ella volteo, sonrió y siguió viendo la película.

La nieve estaba deliciosa y empecé a poner un poco en su cuello y lamerla, despacito, dejando que se derritiera un poco y bajara para recorrerlo todo con mi lengua. Ella no me correspondía, aunque tampoco me rechazaba, pero al lamer su oreja con mi lengua fría pude ver una mejor reacción. Sentí como se estremeció y yo consideradamente seguí chupando el lóbulo y metiendo la lengua en su oreja.

Puse un poco más de helado en su hombro, pero esta vez deje que se derritiera un poco y bajara por su pecho. Justo antes de que tocara su ropa lo lamí de abajo hacia arriba y luego empecé a bajar, besando y lamiendo un poco mas de nieve, bajando cada vez mas. Sintiendo como daba pequeños saltos cuando ella pensaba que iba a ir más abajo.

Puse una cucharada de nieve sobre su pecho y se empezó a derretir. Mientras el helado bajaba por uno de sus senos yo también bajaba la blusa, hasta que apareció un pezón tan erecto que parecía no tener aureola. El frío llegó al pezón y ella se estremeció. La nieve ya no pudo bajar más, fue detenida por mi boca.

Poco a poco la recosté en el sillón, y mientras besaba uno de sus senos el otro recibía el frió contacto de una cucharada mas de nieve que se embarraba desde arriba y al llegar al pezón hacia círculos alrededor de el. Apenas se derretía la nieve y era atraída por mi lengua ansiosa. Ella solo respiraba profundamente, como queriendo ahogar un gemido.

Ya las cosas estaban que ardían, sin más miramientos quite su blusa y ya estando entrados en materia le quite la falda de una vez. Al deslizar la falda por sus piernas pude ver un coqueto bikini de flores, no era un calzón de abuelita ni una tanga, sino uno de esos bikinis de tela como de camiseta pero mas delgadita. Tan delgadita que al separar un poco las piernas pude ver una manchita de humedad entre sus piernas y un inconfundible olor a mujer inundó mis sentidos.

Dejé una cucharada de nieve entre sus costillas, con el calor de su cuerpo empezó a bajar y se detuvo en el ombligo. Ni tardo ni perezoso empecé a recoger todo ese dulzor con mi boca, poniendo ocasionalmente un poco de helado en su pecho y luego bajando hasta donde su bikini me dejaba una barrera que aun no quería pasar. Esa expectación la excitaba mas y mas.

Mencioné acaso que ella me había quitado la playera y desabrochado el pantalón? Pues si, aquella mujer no perdió el tiempo y entre suspiros y gemidos me quitaba la ropa.
El pantalón me apretaba y tenía que deshacerme de él. Al pararme (ponerme de pie, pues) para quitármelo, aproveché y quité la ultima prenda que cubría su cuerpo. Ella quedó recostada con las piernas flexionadas y cerradas. Para separarlas no necesité demasiado, solo un poco más de nieve que empezó a correr desde las rodillas hacia abajo, por en medio de sus muslos que yo empecé a lamer para alcanzar a la nieve, y justo antes de llegar a su entrepierna... oh, sorpresa, completamente depilada!

Pero no crean que todo es sexo, también hay que revolver algo de cariño, así que me recosté sobre ella y empecé a besarla en la boca, ella sin embargo parecía diferir, ya que con sus piernas bajó mi bóxer y quedamos sexo con sexo en un rico movimiento fajoso.

Su seguro servidor no iba a desperdiciar esa depilación, así que dejé nieve en su vientre y poco a poco fui bajando a lamerla, cada vez mas bajo hasta llegar al monte de Venus. Ahí dejé un poco mas de nieve que se deslizó hasta rozar el clítoris, donde se encontró con mi lengua juguetona que lo subió un poco, para luego dejar que bajara y subirlo de nuevo, así una y otra vez, una y otra cucharada, uno y otro sobresalto, uno y otro gemido.

Es interesante lo ocurrente que puede ser alguien en esos momentos, ya que al ver su labios (y no los de la boca) separados lo primero que hice fue poner un poco de nieve y con mi lengua la empuje hacia dentro. Rápidamente se empezó a derretir y salir de ella. Yo con mi boca y lengua la degustaba, a veces besando, a veces lamiendo, a veces las dos cosas al mismo tiempo.
Ella lo disfrutaba, tal vez ni sabia lo que estaba yo haciendo, pero si sabia que le excitaba. Así que seguí una y otra vez, metía un poco más con mi boca y mientras se derretía, un clítoris cada vez más sensible era degustado a lengüetadas.

Seguí así, chupando y lamiendo esa rica nieve del clítoris y luego bajando a beber la malteada de nieve y fluidos que -un poquito mas abajo- me era ofrecida. Ella se movía rítmicamente, poco a poco arqueaba su espalda mientras yo seguía. Su respiración se volvía cada vez mas agitada, su cuerpo se empezaba a poner rígido y sus gemidos se estaban volviendo gritos. Con un repentino movimiento de cadera llegó un orgasmo, y luego otro y otro mas, me dijo que perdió la cuenta, pero, de todas formas quien se pone a contarlos?
La sensibilidad estaba al máximo y decidí dejarla descansar.

Y si ustedes creen que ella se recostó y se quedó dormidita están muy equivocados, tan pronto agarró aire se levanto y estando yo de rodillas se puso frente a mi, tomó una taza con helado derretido y, como quien remoja unas galletas en su cafecito tomó mi pene y lo metió a la taza, para luego empezar a chuparlo una y otra vez, vaya, dicho de otra manera, lo usó como cuchara, y como le gustaba mucho el sabor de la nieve, chupaba muy bien la cuchara en cada cucharada.

El comer nieve de ese cono y haber servido de cuchara me tenían ya muy excitado, así que era momento de entrar en materia. Le dije que se recostara un poco y le pedí que me pasara la nieve, razón por la cual volteo su cabeza y perdimos contacto visual. Ella se encontraba muy dilatada y lubricada, así que no fue problema una rápida estocada hasta el fondo. Su cara llena de sorpresa y placer no se borra de mi mente. Dio un sobresalto, jaló aire por la boca y me abrazó fuertemente. Yo continué una y otra vez hasta el fondo y luego casi saliendo, primero muy despacio y luego aumentando el la velocidad sin dejar el juego de profundidad.

Creo que ya me he extendido demasiado con este relato, pero no es mi culpa, los juegos previos así también se extendieron. Así que para no hacérselas mas cansada les diré que el resto de la tarde se fue en sexo, sexo y mas sexo en todas las posiciones que se nos ocurrieron, para finalmente para quedar rendidos y embadurnados de nieve.

Desde ese día ya no veo la nieve de la misma manera :D

P.D.
Es increíble lo que rinde un litro de nieve :P

Otra P.D.
Que bueno que yo no tuve que limpiar ese sillón, jejeje.


Saturday, May 14, 2005

Por fin después de tantas veces al intentar escaparnos de amigos y familiares lo logramos, estamos en esta paradisíaca playa solamente ella y yo, necesitábamos nuestro espacio y esta fue una excelente oportunidad, por supuesto tuvimos que registrarnos en el hotel y cual fue nuestra sorpresa que nos dieron nuestra habitación, aquella que tantos meses atrás habíamos habitado y que fue nuestro espacio de encuentro aquella donde los dos nos entregamos completamente.

Al entrar a ella descubrimos que si ha cambiado, no es la misma decoración, hay un nuevo cuadro, las cortinas ahora son blancas y con un velo que deja observar la playa pero sobre todos nos sorprendimos de que habíados camas, pero individuales!!!, nos volteamos a ver y solo sonreímos, claro fue de esas sonrisas perversas que tenemos donde nuestra imaginación vuela, por ello decidimos no cambiar la habitación.

Al caer la noche nos fuimos a una disco, por supuesto no podía fallar y teníamos que vestirnos para la ocasión, aunque parezca trillado el blanco fue nuestra elección y nuestra partida fue casi inmediata, una vez dentro comenzamos a disfrutar la música, el baile sensual de ambos parecía más bien una invitación, un ritual de apareamiento que cada vez hacia que nos preparáramos para la partida pero quedarnos fue la elección habría más tiempo para estar solos y culminar nuestro rito.

Conforme avanzaba la noche la intensidad de la música y el baile crecía, pero a su vez el calor nos provoco un sudor que era terrible y a la vez maravillo, un reactivo que provocaba que ese vestido tan ajustado entallara mejor en su figura, era impresionante casi hipnótico el contemplar esa figura de diosa contonear su cadera, su torso, su piernas, toda ella era sensual, excitante, todo en ella era perfecto, esos caireles de su cabello, su bien formada figura, su deliciosa piel clara, es vestido entallado que dejaba ver su maravilloso ser y sobre todo esa mirada que sin decir nada te invitan a la pasión a la lujuria, al amor.

Por fin decidimos partir y regresar al hotel, una vez ahí me senté en la cama para descansar y sin decir una palabra ella me miro, dio media vuelta y dejo caer ese vestido al suelo muy lentamente, comenzó a caminar, yo solo podía contemplar la excelsa figura, un cuerpo casi perfecto, no puedo decir que no me emocione porque sería una mentira total, por fin vislumbre que sus pasos la llevaban a la ducha, solo espere unos momentos y me dirigí hacia el baño, entre cautelosamente, podía ver a través del cancel como disfrutaba del agua, es obvio decir que la ropa que le restaba estaba en el suelo, pero yo por lo pronto parecía que acompañaría a esa ropa de la impresión, sin más ni más decidí acompañarla me quite mi ropa y abrí el cancel, no puedo olvidar como el agua recorría toda su espalda era como si cada gota disfrutara recorrer su espalda, atravesar su bello trasero y como no deseaban llegar al final del recorrido haciendo su caminar más lento cada vez y casi lográndose detener, yo comencé a besarla a combatir contra cada gota que estaba en su cuerpo, ella disfrutaba de ambos y no sabia decidir si continuar con esa sensación, de pronto voltea, comienza a besarme apasionadamente, mis manos sufren un frenesí al tocar su cuerpo, sus manos con suavidad toman mi cabello casi como si quisiera arrancarlo, su mirada de pasión de repente volteo hacía la salida, tomo una toalla y sin mas me dejo ahí unos momentos, tarde menos de un minuto en terminar mi ducha, al salir la veo frente al espejo, como toda mujer no pierde ese toque vanidad que las hace tan singulares, como definitivamente no puedo competir ante tal magnificencia decidí ir a descansar a la cama, acto seguido ella lentamente me perseguía caminaba por cada uno de los pasos que dejaba, hasta que espero verme sentado, yo la contemplaba como estúpido como cuando de pequeño observas ese juguete tan de moda y que esta fuera de tu alcance, la diferencia es que ahora no soy un niño y afortunadamente si esta a mi alcance, de repente en un movimiento sutil se desprende de su toalla, no puedo describir con palabras lo que paso por mi mente en esos momentos aunque definitivamente fue excitación y mucha, por supuesto me abalancéhacia ella como un león lo hace cuando se prepara a cazar, comenzó la pasión, los besos desenfrenados, sus manos tocando deliciosamente mi pene, mis manos recorrían esa figura que cada vez provoca en mi la sensación de tirarla a la cama y comenzar a disfrutar. Ella comenzó a besarme el tórax cayendo lentamente hasta mi pene no dudo en besarlo y comenzó a recorrerlo con sutileza y fue en un instante cuando comenzóa hacer sexo oral, uff de verdad es fascinante como una mujer con sus labios y dientes puede despertar tanta satisfacción continuo por varios minutos claro que de haber visto mi cara de placer nunca hubiera parado porque se que a ella tambiénle satisface hacerlo es una fascinación, yo no podía quedarme atrás, la recosté en la cama y comencé a besar su cuellobajando lentamente tocando cada uno de sus pezones haciendo que mi lengua los tocara provocando un placer notorio en ella, después seguí la ruta hasta llegar a su entrepierna, jugueteaba con sus muslos, los tocaba, acercaba mis labios provocándole una gran excitación y ahora si llego el momento de comenzar a saborear su vagina, a juguetear con esa sensible parte que hace a la mujer disfrutar, gozar y sentir, lentamente movía sus labios con los míos y mi lengua la penetraba su delicado y húmedo ser, ella se retorcía de placer, cerraba sus piernas oprimiendo mi cabeza, su fuerza era tal que a veces sentía que no lo resistiría pero no me importó lo disfrutaba tanto o más que ella, además el no dejar de presionar sus muslos con mis pulgares le deba una sensación aún mayor, verdaderamente excelso disfrutar de tu pareja así, de pronto entre su excitación me dijo levemente ahora, la señal para que pararáde disfrutar de su vagina y comenzará el momento de la entrega, el de disponernos a la penetración, nuestra excitación a pesar de ser de altos niveles nunca ha sido impedimento para seguir gozando, nos gusta disfrutarnos y esta era una de esas ocasiones, me coloque de cuclillas y ella lentamente se acomodo encima de mi, mientras la penetración se daba lentamente nuestros cuerpos chocaban su pechos suaves me recorren, no puedo perder esas sensaciones así que mis manos la acompañan en su recorrido, por fin estamos completos, ella se mueve lentamente y yo no dejo que se detenga, la ayudo, la recorro y ambos encontramos en momento adecuado para cambiar de posición, nunca dejando de separarnos, solo el cuerpo mas no el centro del placer, seguimos moviéndonos, la intensidad de nuestros movimientos crece, se acelera, ambos estamos en un punto de excitación a punto de estallar orgasmicamente, de pronto por la ventana comienza a deslumbrar los primeros rayos de sol mientras nosotros seguimos sin cesar, hasta que por fin no podemos resistir mas y estallamos casi simultáneamente, vaya que si ha sido intenso para ambos, terminamos jugueteando un poco con la poca fuerza que nos queda a ella en su vagina y a mi en el pene, es delicioso saborear ese postre después de la cena..... Nosha llegado el momento de descansar contemplando el amanecer una gran ironía nosotros culminando nuestro día con el placer y la naturaleza apenas comenzando. Claro esto aún no es nada apenas es nuestro primer día.

Thursday, May 12, 2005

Complacidos.

Era nuestro segundo encuentro. Esta vez nos dijimos por telefono lo que queriamos hacernos. La desesperacion por vernos era inmensa. y or fin habia llegado el dia. Nos enconramos en la misma habitacion de hotel. Nos vimos solamente y comenzamos a besarnos. Tenia sed de sus besos y nos saciamos en ellos. Muy pronto estabamos en la cama. Abos aun vesidos. empezamos a desvestirnos. Necesitabamos del cuerpo del otro. Habia pasado mucho tiempo y las ansias eran extremas.
Comense a besar sus pezones ya al aire. Me pidio que los mordiera mas y mas duro. Lo hice y grito de excitacion. Ya mis dedos jugaban con su clitoris empapado de sus jugos. le pedi que metiera dos deditos en su vagina y se masturbara mientras yo me desabrochaba el pantalon. Mi pene estaba duro y grande, queria hacerla mia a como diera lugar. La voltee encima de la cama.. su culito hacia mi y la penere por la vagina. Sentia mi pene empapado por sus jugos. y le pedi que me chupara para que sinira el sabor de sus jugos en mi miembro. Me chupo divino. la volee nuevamente. Esta vez me acose a su lado y le dije que queria hacerle sexo anal. Me pidiio que fuera suave porque le doleria. Me puse un poco de lubricante y la empece a penetrar. Ella me decia que le dolia y a mi esto me excitaba mas y mas. La masturbe con mis dedos y despues la puse a ella a hacerlo. Insertaba mi pene mas y mas en ella. Me encantaba ver su cara de dolor/placer. Brotaban lagrimas de sus ojos, pero me pedia que lo metiera mas y mas profundo. Ya estaba todo mi pene dentro de ella. Y comence a disfrutarlo mientra escuchabas sus gritos de placer. Esto era lo que yo queria hacerle y lo habiamos hablado por telefono. Cuando estaba apunto de acabar, saque mi pene de su culito. Grito de dolor pero a la vez se volteo y empezo a chuparme de nuevo. Acabe en su boca. y ella trago todo mi semen. Esto era lo que ella queria hacerme. Queria probarme.
Hicimos el amor por lo menos 5 veces mas esa tarde. Cada orgasmo fue mejor que el otro. Ansio verla de nuevo. Esa vez acordamos hacer el 69 y hacernos acabar a ambos haciendolo. Yo quiero mucho mas sexo anal. Y estoy seguro que nos complaceremos....

No somos de la misma clase



Clases

Ella, la nínfula de ojos traviesos y excitantes que se iba de pinta junto con su perfume encuadrado en canelos aromas y colores de escuela, labios terribles dejaban escapar sonrisas que la imaginación transformaba en besos.

Fui vencido en el metro frente a frente por su mirada, un hombro desnudo y su carcajada al salir a prisa del viejo vagón. Volé suicida por la ventana, no quise se quedara atrapada en mis sueños, así que al doblar la calle donde ella se volteaba retadora y coqueta, la tomé de su breve cintura, la jalé al callejón y sobre un improvisado camastro de cuadernos, nos bebimos con faltas ortográficas la geografía de nuestros sexos, logramos esta vez que las matemáticas no fueran exactas, descubrimos que no todo lo que sube baja e inventamos nuevos compuestos químicos al perder la compostura y el aliento.

Ella no regresó a su casa y en la escuela se le extraña quizás un poquito. La tengo de recuerdo colgada en el armario después de aquél masaje con bálsamo de Egipto, sus ojos profundamente grises ya no me dominan y sus labios fríos aún me besan algunas solitarias madrugadas, nunca dijo su nombre... yo le llamo Dolores y hasta eso no tengo quejas de ella, es fiel como ninguna, pero eso, eso es otra historia.


Mario Waits ®



Wednesday, May 11, 2005

Mi tío lleva peluquín


“Mi tío lleva peluquín” Es lo único que se me ocurre, y me estoy arrepintiendo de decirlo según salen las palabras de mi boca.

Mi hermano es un cabrón. Apenas tres años mayor que yo, pero bastante más feo y bruto. La única manera que tiene de que las chicas se fijen en él es andar siempre a voces y metiéndose con los más pequeños, conmigo.

A mi madre nunca le ha gustado el pelo largo. “Pareces un mariquita”. Así que aprovechó que cogí piojos en el campamento para raparme la cabeza al cero. Sólo para demostrar su autoridad.

Aquél verano en el pueblo estaba resultando bastante duro. El gilipollas de mi hermano puteándome, mi madre aprovechando cada minuto para recordarme “Lo guapo que estás con el pelo corto”, y yo, con mi incipiente pubertad. No sé quién soy, pero sé a quien odio.

Esa tarde la bronca con mi hermano fue tremenda. Me pinchó tanto que le salté al cuello. Rodamos por el suelo, todo hubiera terminado en unos pescozones si no hubieran estado las chicas. Yo sabía que en el cuerpo a cuerpo tenía las de perder, y así fue. Además de humillarme físicamente se dedicó a meterse con mi pelo, o con la falta de el, tenía que aparentar ser tan macho como se creía.

Me replegué a una esquina de la plaza. La ronca voz de mi hermano retumbaba en mis oídos. Las risas del coro de chicas tamborileaban en mi cabeza.

Mientras contenía las lágrimas con la cabeza entre las piernas noté como un cuerpo se sentaba a mi lado y me acariciaba la coronilla con suavidad.

Levanté la vista. Era ella. Somos amigos desde la infancia. Ha llegado hoy de vacaciones con sus padres y lo primero que ha visto ha sido la pelea.

Nunca he sentido un cosquilleo así cuando me ha tocado. No se que decir.

“Mi tío lleva peluquín”. ¡Mierda! Estoy quedando como un gilipollas.
“Mi tía también” y ha roto a reír. Me encanta su risa. “Ven a casa, te curaré esos rasguños”

Aquella noche tuve mi primera polución nocturna. El recuerdo de sus labios soplando sobre mi labio para mitigar el escozor del yodo, la sensualidad de sus manos manejando el algodón, la sensación de calor al tocarme la cabeza...

Apenas tuve ocasión de volver a verla a solas. Se juntó con sus amigas. El hijodeputa de mi hermano seguía encabronado por la pelea y resuelto a marcar su territorio. El territorio consistía en todas las chicas entre catorce y diecisiete años. Me consta que ese año se mató a pajas.

Llegó la última semana de agosto. El verano terminaba coincidiendo con las fiestas del pueblo. La noche del último baile ella me tocó la espalda y me dijo “vamos fuera, aquí hace mucho calor”.

Me guió hasta lo alto de la colina. Desde aquí se divisa todo el pueblo. La noche era bastante clara y podíamos ver a las parejas que salían del baile para ir a los ribazos. También vimos como una pareja le lanzó una piedra a la cabeza de un mirón.

El frescor de la noche hizo que nos acercásemos. Me cogió de la mano. Un roce furtivo de sus labios en mi cuello. Cuando se puso ahorcajadas sobre mi no supe que hacer. Ella sí sabía. Me besó. Era mi primer beso y no sabía como reaccionar. No se desanimó. Siguió besándome hasta que le pareció que respondía de forma adecuada. Me acarició el pecho mientras me basaba el cuello. Aquello era demasiado para mi y eyaculé sin siquiera bajarme los pantalones. No me dejó avergonzarme. Me quitó los pantalones con suavidad mientras me besaba los muslos y las ingles. Se despojó de la camiseta y llevó mis manos a sus pechos. Ella mandaba y dirigía los movimientos de mis manos. Cuando consideró que mi erección era adecuado me hizo penetrarle. Sus movimientos decidían mi ritmo, y yo me dejé llevar.

Repetimos una segunda vez. Y hubiéramos ido a por una tercera si mi madre no hubiera comenzado a vocear mi nombre. Al parecer mi hermano se había abierto la cabeza con algo.

Lo más humillante de la noche fue tirarme sobre una mierda de vaca para disimular la mancha de mi pantalón.

No volví a verla después de aquel verano. A mi hermano se le cayó el pelo, la voz se le hizo más grave y la cara más fea. A mi me volvió a crecer el pelo.

Hoy he vuelto a verla, por casualidad. Está en la ciudad por viaje de negocios. Hemos suspendido nuestros compromisos para esta tarde. Llevamos tres horas follando, con las ganas de los primerizos y la experiencia que aporta el tiempo.

Con alguien mayor


Tenía bastantes ganas de estar con ella.

Me estuvo dejando mensajes cachondos toda la semana en el teléfono, sabía cómo hacerlo, cómo excitarme, sugería -no decía- lo que sería y cómo sería, supongo que era fácil para ella. Me hacía sentir como un niño en las puertas de una dulcería, con carta abierta. No hubo seducción ni mentiras, no hubo que aparentar ni competir. La conocí en las circunstancias más ordinarias, una cosa llevó a la otra y en medio de una conversación abierta, sin pretensiones (puesto que era mucho mi miedo todavía), le confesé que sería muy afortunado si alguien con experiencia me enseñara cómo hacerlo. Y ella, para mi sorpresa, se apuntó.

Daba clases en una escuela primaria, tenía una hija de mi edad y con su esposo compartía solo las cuentas de la casa, la educación de su hija y la cama, ésta última solo para dormir. Yo como estudiante a mis 18 no había tenído más experiencias que los fajes propios de las parejas de adolescentes, y adolescía de mucho miedo a las relaciones sexuales.

Cuando se acercaba el día le escribí una pequeña carta hablándole con miedo de mis miedos, pero también de mis deseos de estar con ella. Le decía que a pesar de ser hombre no había podido estar con una mujer antes, que lo había intentado pero en el momento crucial no había podido mantener una erección, que era una pena horrible que con mi propia novia, a la hora de la hora, me ganara el temor y la sangre se me bajara literalmente a los talones, dejando, lo necesario en esos momentos, sin sangre. Principalmente porque se me había educado en el marco de las creencias religiosas donde se condena tener sexo sin antes casarse, donde están "mal" las relaciones prematrimoniales, etc. pero también le dije que quería vencer esos miedos y que esperaba no defraudarla. Esa era mi mayor preocupación.

Con mucha ternura me decía que no me preocupara, que lo íbamos a pasar muy bien; luego me llamó y me confesó que era la primera vez que hacía algo así, que ella también se debatía entre sus miedos sobre lo que estaba "bien" o "mal", de su imagen ante sí misma como mujer casada y madre de una chica de mi edad, de cosas que también pesaban para ella como obstáculos en ese momento. Ahora pienso que fue un escape para los dos y que nos ayudamos de alguna manera: Ella para escapar de la rutina y yo de mis miedos. La experiencia como posible y latente nos hacía vibrar, sentirnos vivos.

El día llegó. Un hotel de paso a orillas de la ciudad nos recibió como a eso de las 3 de la tarde en pleno calor de verano. Me tranquilizaba que me hablara con la voz serena, fue la dueña de la situación en todo momento, mientras me acariciaba por debajo de la camisa y me decía cosas al oído. No he vuelto a sentir la suavidad de unas manos como las sentí con ella, supongo que era la situación, el cómo, el porqué.

En la habitación se desnudó para mí, lentamente, sin timidez, con la seguridad de lo que hacía, eso me excitaba y me libraba de pensar; el cuerpo, el mío, actuaba de manera natural, sintiendo su sensualidad. Creo que desde entonces he sido aficionadao del encaje y los ligueros. Recuerdo detalles que no vienen al caso, pero más recuerdo la atmósfera que se había creado en la habitación. Me desnudó con calma, me besó, me dijo dónde la besara y cómo hacerlo. Si me veía titubear me decía "no tengas miedo, haz lo que tú sientas". Cuando me di cuenta y para mi sorpresa, ella me montaba encajándose en mí, desencajándose de mí. "¿Ya ves que no pasa nada?". Mi excitación no era como la de ahora: No había morbo ni deseo de poseer, no pensaba en no venirme demasiado pronto. Era simplemente algo que fluía y ambos lo disfrutábamos. Me enseñó cómo estimularla oralmente, me tocaba y excitada me decía cómo lamer, cómo chupar y no morder demasiado fuerte (si lo hacía), cómo ir lentamente y acelerar al final. Me enseñó cómo sodomizarla, insistiendo en que cada vez que lo hiciera pusiera mucha delicadeza. Me decía qué palabras le gustaba escuchar y cómo, me decía qué detalles debía cuidar; me enseñó algo que después descubrí como el "punto G". Me pedía que la nalgueara mientras me hundía en sus caderas acelerando el vaivén; me dijo que era linda la ternura pero que también la violencia era necesaria, claro, sin exagerar, que todo tenía su momento. En un par de horas sentí cosas que no había sentido en años.

Cambió su lugar de residencia a otro estado y perdimos poco a poco la comunicación. Sigo recordándola como la experiencia más bella que he tenido con una mujer en la cama. Me dio seguridad, me abrió las puertas a una nueva vida sexual, un poco más alejada de los condicionamientos implantados por la educación. Me dijo que para ella había sido una experiencia muy tierna y que lo había pasado muy bien. Entiendo que para ella no fue una experiencia multiorgásmica, pero sé que comparte la misma sensación que yo y que con eso logramos que la experiencia brincara de la piel a la emoción, y aclaro, sin hablar de amor.

A ella le gustaría leer este relato en memoria de aquella experiencia, tanto como yo disfruto recordarlo ahora mismo. De eso estoy seguro.

Friday, May 06, 2005




Te quiero hacer el amor
Ante todo a ti
bajo la mesa
bajo la cama
sobre la cama
bajo el sol
bajo techo
bajo vos
sobre vos
bajo la lluvia
sobre la lluvia
cabe vos
cabe un lago
cabe un radiador
cabe un ventilador
con ropa
sin ropa
con cariño
con rapidez
con lentitud
con preservativo
sin preservativo
con música
en silencio
con alcohol
con lucidez
con ilusión
contra todo
contra la pared
contra el suelo
de pie
sentados
de día
de noche
de perfil
de frente
de espaldas
desde abajo
desde arriba
desde el principio
hasta el final
durante la tarde
durante una fiesta
durante días
durante años
en un servicio
en un hostal
en ayunas
comidos
bebidos
en ascuas
en cueros
vestidos
en vela
dormidos
en mi cama
en la tuya
en la de mis padres
en la mesa de la cocina
en la ducha
en un coche
entre sábanas
entre flores
entre paréntesis
entretenidos
aburridos
entre tus piernas
entrechocando
hacia dentro
hacia fuera
hasta la extenuación
hasta que me canse
hasta que te canses
hasta el final
hasta que tengas un orgasmo
hasta que tengas dos orgasmos
mediante Dios
para reir
para llorar
para disfrutar
por arriba
por debajo
por delante
por detrás
por la izquierda
por derecha
por la noche
por el día
por el principio
por el final
por placer
por amor
por diversión
por mi
por ti
por activa
esto es, yo arriba
por pasiva
de relajo
esto es
yo debajo
porque sí
¿Y porque no?
pro nobis
según vos
según yo
sin pudor
sin sobresaltos
sin que nos vean
Sobre todo a ti.
tras una puerta
tras un árbol
tras de ti

No hay un mueble más versátil que la cama, nada más confortable que una cama calentita, un útero artificial donde arroparse y moverse protegido de las agresiones diarias, nada más excitante que ese campo de batalla sexual pequeño por antonomía (todo el mundo acabamos en el suelo siempre muertos de risa en más de un momento dado); la cama es el sitio donde se tramitan nuestros sueños de futuro, la cama es el lugar donde tomamos las fuerzas para realizarlos, pero la cama también es el lugar hacia donde nos dirigimos por rutina a acostarnos junto a alguien al que no queremos, la cama es el lugar de nuestras pesadillas, donde abrimos los ojos y vemos el vací­o, la cama es el lugar donde pasamos frio, y nos levantamos y ponemos otra manta y seguimos con frio, el lugar donde nos acurrucamos y por mucho que extendamos el brazo no encontraremos ese cuerpo amigo, la cama es el lugar donde los dolores nos asaltan y esperamos, a veces, vanamente que alguien nos socorra, la cama es la soledad más inmensa, porque la cama como la mesa han sido hechas para ser compartidas.

Wednesday, May 04, 2005


Y no comienza con lágrimas
Ni con historias, ni susurros
No comienza con palabras siquiera
Tampoco inicia despacio
Ni entre flores o venganzas
No se empieza ni con dolores ni con tristezas
Se genera con los roces de dos cuerpos que se desconocen
Con miradas de malicia
Con sonrisas que son dobles...




Se asoma la luna se asoma, sigilosa, por entre nubes de gris oscuro. Un segundo tan solo basta para desatar el torrencial de lluvia que parece no parar. Ella se detiene al limite del cobertizo, él la llama desde el otro extremo. Se miran, sonríen. Por fin ella decide caminar en medio de la lluvia, bajo la sombrilla en sus manos. El sale en su encuentro bajo la lluvia. Se detienen frente a frente y ella se deleita observando la lluvia cayéndole sobre el rostro. El de pronto toma su sombrilla y la aparta lentamente. La lluvia le cae encima como bendición liquida. Cierra los ojos, se deja llevar por la sensación nueva que le invade en el cuerpo. Cuando por fin abre los ojos y ve su rostro, se da cuenta que él se muerde los labios. Y sonríe de nuevo. Esa sonrisa malvada, tierna, sensual. No se acerca, solo la mira intensamente. A ella le llegan pensamientos eróticos. Se imagina pidiéndole a gritos que la tome ya de una vez, se piensa bailando desnudos bajo la lluvia en medio de la plaza. Deambula en sus pensamientos y no reacciona hasta que siente su respiración en los labios. Cierra los ojos. Nunca ha podido permanecer con los ojos abiertos ante esa sensación. Sabe que él mantiene los ojos entrecerrados. Sabe que la mira a la boca en ese momento. Se muerde los labios para provocarlo mas. Siente su aliento de nuevo. Sabe que es un juego, un juego delicioso. Quisiera gritar que quiere sentir sus labios ya, pero que sin embargo la espera la enloquece. La lluvia que aun cae a cantaros. Siente su aliento moverse de un lado a otro de su boca. Sus narices se rozan lentamente y un shock eléctrico le recorre la piel. Se muere de ganas por sentirlo, pero al abrir los labios tan solo un gemido se le escapa. Ese aliento poco a poco comienza a quemarle la piel. Sin haberla besado aun, su solo aliento ya la ha embriagado, la ha transportado a un mundo paralelo donde nada importa pero el aire tibio sobre su rostro. El aliento le recorre los ojos, las mejillas, el cuello. Y de nuevo sobre sus labios. Los abre lentamente en espera del beso final. Lo que siente es una lengua húmeda que le recorre el labio superior. La sorpresa la excita sobremanera. Otro gemido se le escapa y en un acto reflejo mueve la mano que sostiene la sombrilla para apoyar el mango hacia su entrepierna. Se entrega a las sensaciones, se queda quieta, seducida. Siente una mordida sobre la barbilla, y después sus labios recorriendo el contorno de su boca. Quiere ser besada. Ya. Intensamente. Se calma las ganas apretando mas fuerte la sombrilla sobre su sexo. Sus caderas inician un movimiento rítmico, danza ritual de seducción. La lluvia le cae a borbotones cobre el cuerpo. Sabe que él la mira y disfruta pensando en la visión que ella misma representa: completamente sumisa, explorando sus sensaciones, dejándose llevar, moviendo sus caderas y permaneciendo con los ojos cerrados. Cuando más perdida esta en todas estas emociones, y justo cuando menos se lo espera, siente sus labios apretándose a los suyos. Por fin. Es un beso entregado, pasional, dulce. Dientes mordiendo sus labios, aliento sobre aliento. Se le escapan mas gemidos. Una mano acariciando su pelo y jalándolo. Su espalda se arquea y su cabeza se mueve hacia atrás. Y entonces una lengua húmeda penetrando su boca, caliente, firme. Siente la piel en fuego y la mente aturdida. Le atrapa la lengua con los labios y la acaricia. Muerde ella sus labios también. Se besan sin cesar. No sabe en que momento el se aparta. Solo recuerda seguir con el sentimiento interno y las caderas moviéndose lentamente contra la sombrilla. Cuando por fin abre los ojos lo ve. Ivanovish en traje de diablo, parado enfrente de ella, con esa sonrisa cómplice tan suya. Esa sonrisa que expresa cuanto le gusta ver como ella se pierde en sus besos...




Caliente
Más húmedo y caliente
Que tus sueños diurnos
Intenso
Más profundo e intenso
Que tus rezos profanos
Así es la noche que te ofrezco
-interludio de lujuria y depravación-




Bésame la espalda, mujer
Con esos labios tuyos que no saben pecar
Bésame la espalda, amor
Déjame tatuajes de tus labios
Que nunca jamas pueda ver, tan solo sentir
Déjame las marcas que me recuerden por siempre a quien le pertenezco
Bésame la espalda, mujer
Que simbolice la entrega que te hago de todos mis rincones.




Bailamos
Desnudando el cuerpo y alma
Bailamos
Mientras agua, torrente de gotas,
se desplomaba sobre nuestras ropas
Bailamos
Fervientes amantes sin descanso,
nuestros cuerpos se buscaron en tiempos distantes
Bailamos
Y la música sonaba tan nuestra,
tan cercana al ritmo de la sangre
Bailamos
Nos descargamos en besos de desesperación,
lenguas furtivas que se intoxicaron
bajo el embrujo del barrio BORN
Bailamos
Nos desnudamos, sacrílegos inconcientes,
frente a la mismísima puerta de la sacristía
Bailamos
Y desnudos nos penetramos, nos adoramos,
nos dejamos marcas de uñas y dientes en la piel
¿y nuestros gritos? Se ahogaron en el torrencial de gotas que nos mojaba los cuerpos
Bailamos
Y te viniste en mi bajo la luna llena: de pie contra la puerta de la sacristía, con tus piernas alrededor de mi cadera y el piercing de tus labios en mis colmillos.
Bailamos
Desnudando el cuerpo y alma
Bailamos

-O es que acaso, quizás, estaba bailando completamente solo?



Patydarky says: ay canijo...pero si era nomas Kinky post! Pero este parece mas bien como el decálogo de Canigula!
Ivanovish says: jajajaja como creees, si es nomas kinky, no porno!
Patydarky says: pues si, pero pos ke no se suponia que nomas era un postecito y ya?
Ivanovish says: pues sabe.... con esod e ke no escribieron bien las reglas...
Patydarky says: y aparte con lo que a ti te gusta seguir las reglas!
Ivanovish says: jajaja uste si ke me conoce!
Patydarky says: y que, si te vas a ganar el premio?
Ivanovish says: naaaa que premio, si ya dije que si gano, voy a ir a la ceremonia de premiación totalmente encuerado y cuando me den el premio voy a decir que nel, que no lo acepto porque va contra mis principios morales!!!
Patydarky says: jajajaja aaaaayyy canijo cuando no andaras de revoltoso, jajaja pero yo si voy a ir al sitio de Mr. Kinky Blogger (http://mrkinkyblogger.blogspot.com/) para votar por ti nomas pa que se nos haga que vayas encuerado a la ceremonia de entregaaaaa, jajajajaj y les rechazas el premio al ritmo de “pos dijo mi mama que siempre nooooo!”
Ivanovish says: simona, y me salgo cantando la canción de “y yo no soy el Pipiripao! Y aunque no tengo muuucho pegue, pero se lo que te digo Mami yo tengo todo lo que tu quieres y me dicen la guayabaaaaa, pero Pipiripao!”
Patydarky says: jajajaja
Ivanovish says: pero que…le gusto el post o no?
Patydarky says: poooosssssss....ke krees maldito si ya sabes como nos pones! Lo malo es que esta una solita aki y ni como....
Ivanovish says: poosssss
Patydarky says: nooooo, y ni me digas que “manitas pa que las quiero” porque despues de ese post, las manitas nomas no son suficientes!....ahhhh y ni salgas que con otras cosas mas grandes porque tampocooooooo...hace falta un hombre pero enterito!!!...maldito tu nomas te la pasas prendiendo boileeeeerssss y al final tiene una que terminar hablándole a exnoviooos y examigoooooossss.....
Ivanovish says: jajaja ya vez! Te digo que nadie sabe para quien trabaja!

Pd. Me escuchaste NN?




El cigarro es un peligro para la salud ... del pie

Estábamos en la cama, desnudos. Yo admiraba sus piernas y sobre todo sus pies, los mas finos que nunca antes había visto, y recordaba:

Así me enamoró.

Cuando nos reuníamos ella y sus amigos para jugar dominó en aquella mesa de cristal, mientras yo tiraba la mula de cincos, la güera, los patos .. no podía dejar de ver sus pies desnudos, fuera de la sandalia, jugueteando entre ellos ... ¿que importaba si me iban a ahorcar la mula de seises? yo soñaba con besar sus dedos, lamerlos y chuparlos a mi antojo ... sensación extraña ... ¿besar pies? ... me había imaginado ya antes besando nalgas, recorriéndolas con la lengua, mordisqueándolas y hundiéndome entre ellas ... pero, ¿pies?

Siempre que hago el amor en la clásica posición del misionero, no deja de excitarme voltear a los lados, ver las piernas al aire, abriéndose para darme paso, entrégandose, rindiéndose ... hace algunos días quizás ella pensaba, "no es mi tipo", "demasiado serio" ... y ahí esta ahora, bien abierta y gimiendo mas mas mas ... bueno, con ella fué diferente, me excitaba ver sus bellos pies a centímetros de mi cara, mas de una vez los besé y me olvidaba de todo lo demás, solo pensaba, los conseguí, son mios.

Pero el tiempo pasa y los sentimientos cambian, no dejaba de admirar sus pies, pero ya no era suficiente.

Encendí un cigarro y una idea pasó por mi mente ... cogí su pie, puse el cigarro entre sus dedos y lo aspiré ... a ella le dió risa, pero entró en pánico .. quítamelo! quítamelo! -gritó .. jala el pie ... y el cigarro se desliza entre sus hermosos dedos .. se escucha un grito de dolor.

Le pedí perdón, no pensé que mi broma se saliera de control.

Pero no dejo de sentir la morbosa alegría de haber dejado una marca imborrable en los más finos pies que nunca antes había visto.