Friday, May 06, 2005




Te quiero hacer el amor
Ante todo a ti
bajo la mesa
bajo la cama
sobre la cama
bajo el sol
bajo techo
bajo vos
sobre vos
bajo la lluvia
sobre la lluvia
cabe vos
cabe un lago
cabe un radiador
cabe un ventilador
con ropa
sin ropa
con cariño
con rapidez
con lentitud
con preservativo
sin preservativo
con música
en silencio
con alcohol
con lucidez
con ilusión
contra todo
contra la pared
contra el suelo
de pie
sentados
de día
de noche
de perfil
de frente
de espaldas
desde abajo
desde arriba
desde el principio
hasta el final
durante la tarde
durante una fiesta
durante días
durante años
en un servicio
en un hostal
en ayunas
comidos
bebidos
en ascuas
en cueros
vestidos
en vela
dormidos
en mi cama
en la tuya
en la de mis padres
en la mesa de la cocina
en la ducha
en un coche
entre sábanas
entre flores
entre paréntesis
entretenidos
aburridos
entre tus piernas
entrechocando
hacia dentro
hacia fuera
hasta la extenuación
hasta que me canse
hasta que te canses
hasta el final
hasta que tengas un orgasmo
hasta que tengas dos orgasmos
mediante Dios
para reir
para llorar
para disfrutar
por arriba
por debajo
por delante
por detrás
por la izquierda
por derecha
por la noche
por el día
por el principio
por el final
por placer
por amor
por diversión
por mi
por ti
por activa
esto es, yo arriba
por pasiva
de relajo
esto es
yo debajo
porque sí
¿Y porque no?
pro nobis
según vos
según yo
sin pudor
sin sobresaltos
sin que nos vean
Sobre todo a ti.
tras una puerta
tras un árbol
tras de ti

No hay un mueble más versátil que la cama, nada más confortable que una cama calentita, un útero artificial donde arroparse y moverse protegido de las agresiones diarias, nada más excitante que ese campo de batalla sexual pequeño por antonomía (todo el mundo acabamos en el suelo siempre muertos de risa en más de un momento dado); la cama es el sitio donde se tramitan nuestros sueños de futuro, la cama es el lugar donde tomamos las fuerzas para realizarlos, pero la cama también es el lugar hacia donde nos dirigimos por rutina a acostarnos junto a alguien al que no queremos, la cama es el lugar de nuestras pesadillas, donde abrimos los ojos y vemos el vací­o, la cama es el lugar donde pasamos frio, y nos levantamos y ponemos otra manta y seguimos con frio, el lugar donde nos acurrucamos y por mucho que extendamos el brazo no encontraremos ese cuerpo amigo, la cama es el lugar donde los dolores nos asaltan y esperamos, a veces, vanamente que alguien nos socorra, la cama es la soledad más inmensa, porque la cama como la mesa han sido hechas para ser compartidas.

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